Música para camaleones - Truman Capote

DATOS GENERALES

 

TÍTULO ORIGINAL: Music for Chameleons.

AUTOR: Truman Capote.

AÑO DE PUBLICACIÓN: 1980

Este cuento hace parte del libro de cuentos con el mismo título, Música para Camaleones.

 

Este cuento es muy recomendado porque siento que en él es posible ver esa una especie de atmósfera en la que por momentos mientras sus dos personajes conversan aparece una niebla verde que los envuelve. Inicia de forma mágica ya que entra en una sala aireada de color ambar en la que hay un piano y la mujer con la que TC conversa afirma que los camaleones adoran la música, increiblemente le demuestra que mientras ella toca una sonata ellos van llegando a la terraza y basta con un sonido fuerte de su pie para que se dispersen. De ahí vuelve siguen hablando de esa región con influencia francesa que TC hace muchos años no visitaba, al mismo tiempo que se mezcla su conversación con fantasmas y creencias alrededor de estos seres de otra esfera.

Es increíble el acercamiento que a través de una conversación acompañada por una bebida refrescante combinada con ajenjo (absenta) empieza a jugar con esa niebla verde (en mi interpretación) frente a un hecho fantástico sobre camaleones que les gusta escuchar música, los fantasmas y un espejo negro; además de lo misterioso que puede resultar la connotación que el espejo recibe en algunas tradiciones.

Pareciera que conversaran de algo más allá de lo que se cuentan el uno al otro, incluso en algún momento llegué a pensar de que TC no hablaba con alguien real sino que era una alucinación o fantasma ya que logra envolver al lector algo casi místico y fantástico que se filtra en la realidad, es como esas escenas de confusión entre la vigilia y el despertar. Es importante aclarar que esta fue mi interpretación del cuento después de varias lecturas, que después también puede tornarse más poético que fantástico o extraño, pero que para mí se hizo uno de mis favoritos por todas esas pistas o comentarios sueltos sobre temas tan poderosos como los espejos o la dificultad para distinguir entre un fantasma y una persona. 

Es impresionante.